Senderos

GR 90 Tierras del Moncayo y Sistema Ibérico Zaragozano

El GR 90 es un sendero que recorre las sierras del Sistema Ibérico aragonés describiendo un gran arco desde el Moncayo hasta las tierras turolenses. Actualmente se encuentran ya señalizadas las dos primeras fases, permitiendo el GR 90 un bello y largo recorrido entre Tarazona, en cuyas proximidades conecta con el GR 93 riojano y el GR 13 navarro, Badules y Daroca, donde enlaza con el GR 24 Senderos de Calatayud, Daroca y Gallocanta.

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El primer tramo del sendero discurre por las tierras del Moncayo, cuya cima de 2.316 m, constituye la máxima altura de esta cordillera. Debido a su enorme riqueza ecológica y medioambiental, una parte del macizo fue declarado Parque Natural de la Dehesa del Moncayo. Una vez cruzado el cordal, ya en la otra vertiente, se llega al valle del Isuela, que recorre el sendero hasta Morata de Jalón.

Las diferentes sierras del Sistema Ibérico zaragozano (Algairén, Vicort, la Virgen) y las extensas planicies de Campo Romanos son recorridas por la segunda fase de este sendero. Amplios panoramas, frondosos bosques de encinas, pinos, robles y alcornoques y numerosos pueblos que mantienen todavía las formas tradicionales de vida, sorprenden a cualquiera que se anime a caminar por estos lugares.

Tarazona, Calatayud y Daroca, declarados Conjuntos Histórico-Artísticos, encierran en sus calles de fisonomía medieval, numerosas iglesias, edificios y monumentos de diferentes épocas. El GR 90 está además complementado por una serie de Pequeños Recorridos, configurándose una red de 635 km. de senderos balizados que permite recorrer las diferentes zonas en torno al GR y sus variantes.

Sendero GR90.2 – Recorrido PR-9

Desde los escarpes calcáreos de las estribaciones meridionales de la Sierra del Moncayo, hasta las extensas planicies del Campo de Romanos, se alternan una sucesión de sierras de altitud media (la Virgen, Vicort y Algairén), de relieve accidentado pero accesible en las que abundan, sobre todo, encinares todavía bien conservados y umbríos pinares. Entre estos se pueden encontrar, interesantes retazos residuales de robledal y, especialmente, el sorprendente alcornocal de Sestrica (único de Aragón, aparte de algunos ejemplares en el valle del Tiernas), próximo a Viver de la Sierrra. Las panorámicas desde lo alto, descubren un mar de formas y siluetas, de crestas y sombras, que se superponen hasta confundirse.

Valles y depresiones intraserranas (Grío, Perejiles, … ) es donde las poblaciones se asientan, sosteniendo una demografía precaria e inestable que pugna por mantenerse en un medio poco fácil, y donde encontraremos restos de castillos (Langa, Almonacid, … ) y algunos de los mejores ejemplos del mudéjar aragonés (Tobed, Calatayud, Paniza, Mara, Mainar, Belmonte,..) o incluso gótico (Miedes), testimonio visual de lugares de amplia e interesante historia. Algunos de estos pueblos gozan de una bellísima situación (Purujosa), otros presentan calles y casas de estructuras seculares (Calcena, Codos, lnogés, Santa Cruz, … ) Mención aparte merecen las tres poblaciones más importantes de la zona: Calatayud (la antigua Bílbilis, cuna del poeta Marcial), la mayor de ellas, declarada Conjunto de Interés Histórico-Artístico. Daroca, también Conjunto de Interés Histórico-Artístico, con calles, casas, palacios e iglesias rodeadas por una amplia muralla con torreones y en un magnífico emplazamiento. Y Cariñena, que además de su torre gótica y su ayuntamiento renacentista, debe su fama a lo apreciado de sus vinos.

Recorrido: Collado de la Estaca – Purujosa – Calcena – Aranda de Moncayo – Viver de la Sierra – Calatayud – Torres de Calatayud – Villalba de Perejil – Belmonte de Gracián – Mara – Miedes – Langa.

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