Historia

No se conocen exactamente las fechas del origen de Viver de la Sierra, pero se tiene constancia de su larga antigüedad ya que aún hoy a uno de sus barrios se le conoce como “Barrio de los Judíos”.

Perteneció a la comunidad de aldeas de Calatayud, sesma del Rió de la Cañada, y fue sobrecullida, vereda y corregimiento bilbilitanos. En el siglo XV censaba 23 fuegos, y a mediados del siglo XIX Madoz registró 80 casas, 47 vecinos y 225 almas. En ese mismo siglo llegó a superar los 350 habitantes.

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Tras la Guerra Civil Española en 1936, fueron muchas las personas que emigraron a zonas como Zaragoza, Madrid, Bilbao o Barcelona en busca de trabajo por lo que el número de habitantes ha disminuido progresivamente.

Actualmente, Viver de la Sierra pertenece al ayuntamiento de Sestrica, después de haberse mantenido como municipio independiente a lo largo de un siglo y medio, desde 1834 a 1970-80 y consta con una población aproximada de poco más de medio centenar de personas.

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Las fuentes de ingresos de la gente de Viver han ido evolucionando a lo largo de los años de forma muy significativa.

Tras unas decadas donde el cultivo agrícola estaba basado en el cereal, que además de usarse para el uso casero se vendía al resto de habitantes para obtener algún dinero, hoy en día abundan los campos de almendros, ciruelos y especialmente de cerezos. También la vid ha sido uno de los principales cultivos, hasta que la filoxera ha ido acabando con todas las parras poco a poco.

Otra fuente de ingresos era el talar y vender leña a los pueblos vecinos. Cada año se parcelaban unos trozos del monte, propiedad de la villa, y se distribuían entre los vecinos del pueblo, incluidos los funcionarios (cura, maestro, practicante,…).

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También se tiene constancia de la existencia de yacimientos de yeso y cobre, así como de una importante cantidad de ganado, especialmente de cabras y ovejas.

Desafortunadamente, Viver también esta sufriendo la emigración de sus habitantes hacia otros pueblos cercanos o a la capital y la escasa juventud que todavía resiste se desplaza diariamente a trabajar a las fábricas de calzado de Illueca y Brea.

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